martes 3 de noviembre de 2009

Rutina



Y todos los Jueves, como hace 15 años, a las diez en punto se calza sus medias caladas, se encarama en sus diminutos tacos agujas, delinea sus labios rojos y cubre de sombra azul sus parpados, para ser por exactamente cuatro horas lo que siempre soñó ser.
Luego se encrema la cara para sacar delicadamente su maquillaje, guarda su pequeña mini negra y su estola de plumas en al fondo del closet y se disfraza una vez mas como el hombre que no es.

Ninfa's


En el ninfas night club que esta en Matta con Portugal, trabaja la Terpsícore Scarlett; tiene una danza especial con pájaros multicolores que silban incansables a su alrededor, levantando con los aleteos su pelo, que cae como una cascada mística tapando sus perfectos pechos morenos.
Los hombres se trastornan por ella, solo desean estar en sus brazos.
Pero ella es esquiva, chucara dicen.…
A veces mete a algún afortunado a su habitación y lo hace beber vino desde su ombligo.
Nunca se le ve salir en la mañana.
Por la noche, en el espectáculo de Terpsícore, un nuevo pájaro vuela hipnotizado con su vientre, y chocando desorientado con las luces de neon se da cuenta que ya no puede escapar.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Bajando


La multitud en el ascensor siempre los dejaba separados, él bajaba en el séptimo, ella seguía hasta el décimo. Una sola vez él quedo detrás de ella y durante siete pisos el aroma de su pelo y su cuello lo marearon extrañamente, al bajar su corazón saltaba y la respiración apresurada le dilataba la nariz. Le encantaba, quería devorarla. El viernes, ella se quedo hasta más tarde y pensó que no se toparían, en el piso siete el ascensor se detuvo y subió él. Iban solos y los dos atinaron a apretar el botón rojo. El aparato se detuvo entre el piso cuatro y cinco. El lunes el conserje, después de muchos intentos logro hacer bajar el ascensor, una gran multitud (toda la multitud que se apretaba día a día en ese cuadrado) se encontraba lista para subir. Las puertas se abrieron y ahí estaba él, Gabriel, medio inconsciente pero vivo, lo sacaron en andas y lo llevaron a urgencias. En el suelo del ascensor había un cuchillo y un tenedor que la multitud empujo sin darse cuenta a un rincón, el rincón donde siempre lo empujaban a él y lo alejaban de ella, ella que lo miraba todos los días con esos ojos verdes que él juraba le decían: Cómeme.

sábado 22 de agosto de 2009

Subiendo


A Josefina le contaron que si subía al ascensor justo a alas 12 de la noche de San Juan, subiría directo al cielo, le vería la cara a María y luego bajaría hasta el infierno y se quemaría las uñas. A ella no le importaba quemarse las uñas, en realidad quería averiguar si María tenia los ojos celestes como los de ella y un manto salpicado de estrellas como decían en misa. Era el día de San Juan y Josefina decidió que esa noche subiría al ascensor. Durante años había dejado papas peladas y a medio pelar debajo de su cama y papeles con tinta que solo mostraban manchas deformes. Quería emociones fuertes. A las 12 en punto subió al ascensor… Estuvo una semana entera dejando escapar mariposas blancas por la boca entre flatulencias con olor a Jazmín, el negro de las uñas de las manos logro sacarlo en 2 meses, el de los pies se lo llevo a la tumba. Los ojos brillantes le quedaron por siempre al igual que la expresión en su cara, entre angelical e idiota.

lunes 17 de agosto de 2009

Coccinelle



En el rumor de todas las noches se escucha el ruidito que hace la Mery.
Es entre un ronroneo, un silbido, y un murmullo incansable que te atrapa con su letanía monótona y se confunde con los grillos, los aleteos de los otros bichitos y el resto de los sonidos.
Por la noche la Mery sale al patio a patita pela’ y se queda harto rato, quizás hasta que hora, porque yo me duermo y ella sigue ahí parada, todas las noches desde que yo llegue acá la Mery hace lo mismo, y yo llevo realmente harto tiempo acá.
Un día le pregunte que hacia en el patio, la verdad le pregunte sin mucha esperanzas pensando que me respondería con alguna historia ridícula e increíble, porque acá todas las locas inventan unas cosas para la risa; pero la Mery me explico que ella no era realmente ella, que antes de ser la Mery había sido un bichito, una chinita en realidad, entonces cuando la convirtieron en persona para aprender un sin numero de lecciones y dolores, en el ajetreo de la vida humana se le olvido su lenguaje de chinita y por eso todas las noches salía al patio a tratar de comunicarse con su familia de bichitos porque ya los extrañaba montones y estaba cansada de caminar, quería sus alitas de vuelta y poder volar otra vez, como antes.
Me dio tanta pena la pobre Mery!. Es que ella no se había dado cuenta que con los electro shock que le aplican en las mañanas le hacen perder la memoria y así por mas que trate en las noches de recordar su antigua lengua, al otro día se lo borran todo con esa maquina infernal.
Realmente no entiendo por que la tienen aquí encerrada, ni a mi…así que últimamente solo pienso en como construimos un par de alas para salir juntas por un largo rato a volar.




Un regalo para la Mery de la realidad que conocí después de tres años de escrito su cuento, y me enseño k las alas para volar no es necesario construirlas, las llevamos siempre pegadas con la palabra libertad, aun no recuerda como hablar chinito, pero ya volvió a volar...

jueves 13 de agosto de 2009

Cultivos.







Marcel cultivaba mariposas, tenia de todos los colores y todas las formas, algunas con antenas en espiral o pelotas en las puntas. Ese año fue muy caluroso y con la llegada de la primavera los retoños florecieron (en realidad maricieron) dando vida a un sin número de lepidópteros; Marcel se encontraba en el centro del campo de cultivo, fascinado observaba su trabajo de meses. Las mariposas de multiformas y multicolores lo elevaron del suelo a una altura increíble, Marcel reía feliz, el viento le voló el sombrero y le agito los rizos en la cara....eso fue lo último que sintió antes que sus mariposas lo devorarán lejos de miradas intrusas y dejaran caer sus huesos a tierra. Años después la familia de Marcel llevaba una vida acomodada, eran dueños de la mejor plantación de Fémur y Omóplatos del país, ellos siempre le habían dicho a Marcel que el cultivo de mariposas no lo llevaría a nada bueno.

miércoles 12 de agosto de 2009

Nueces.


Igualdad Lechuga nació el día mas frío que se registro ese año. Su madre al verla de frente la amo de inmediato, pero cuando la voltearon y le mostraron su espalda… los gritos de la mujer espantaron a todo el hospital.
Alegaba que esa criatura no era su niña, se convenció que su hija había nacido muerta, pues eso que estaba allí imposible que hubiese salido de su vientre.
Así es que su bisabuela paterna se la llevo a su casa.
Nunca fue a la escuela por miedo a que los niños crueles de siempre se burlaran de ella, así que la vieja le entrego los precarios conocimientos que poseía y recordaba, de tal manera que la niña aprendió a garabatear en un papel los mandados de la abuela.
Nadie le dirigía la palabra en el mercado, la pensaban idiota o muda, además su rostro era tan dulce, tan angelical, que daba miedo; contrastaban sus ojos, dos abismos violetas y ancianos, con su blancura insana; su cuerpo apenas parecía de una niña de 6 años y ya tenía 12… y su olor; ese olor a nuez y canela que le emanaba del cuerpo….. no ella definitivamente no era normal para los ojos de la gente.
Y si era invierno o verano daba igual, siempre se paseaba envuelta en chales, nunca le escucharon palabra alguna, solo un sonido agudo que escapaba a veces de su boca.
Un mal día su abuela enfermo, Igualdad cuidaba diligentemente de su viejita, día y noche no se despegaba de su lado, no sabía que tenía solo que empeoraba.
Practico todos los remedios que en ella había hecho la abuela; ventosas, agüita de caracol, cataplasmas de vela, pero nada, la vida se le escapaba quien sabe por donde.
La mañana de su cumpleaños numero 13 despertó con su abuela parada los pies de su camastro, chillo de alegría hasta que la anciana le pidió con voz mas del otro lado que de acá que escribiera una nota.
Una semana despues los vecinos mareados ya con el olor a nuez y canela que embriagaba toda la calle, decidieron entrar a la casa.
Tropezaron con el cuerpo de la vieja, más allá el cuerpo de la niña, ni una gota de sangre, solo nueces y canela.
Sobre la mesa, la cabeza de Igualdad con sus ojos violetas fijos mirando la muerte, la vieja eso sí tuvo cuidado de cortarla bajo las dos alitas violetas que nacían de su cuello.

martes 11 de agosto de 2009

Reflejo


La tía Antonia tenía adicción a lo místico, adoraba leerse las cartas, las manos, el iris y el café para después burlarse de lo impreciso y ambiguo de las predicciones.
Le encantaba tener un día de cartas en el que pintaba un futuro de princesa y otro día entrever un futuro tortuoso en el café decantado de una futura mendiga.
Así se llevaba tentando el destino y haciendo o deshaciendo según su antojadizo gusto su día a día sin pensar en serio su futuro tantas veces predestinado.
Por eso en el viaje aquel a Bolivia no lo pensó dos veces cuando una viejita aimara tan arrugada y etérea como su falda la tentó a leerse las cartas y el alma.
La tía Antonia acepto feliz y no escucho la advertencia que su hermana le hizo –Esa mujer huele a verdad, no lo hagas Antonia, presiento que te irá mal – pero no le hizo caso ya que su hermana se pasaba presintiendo sin resultados así es que se sentó en una piedra junto a la vieja a averiguar que nuevo designio le deparaba su destino.
-Unos ojos claros te cambiaran la vida, te reflejaras en ellos desnuda y sincera como una niña, pero cuidado que esos ojos esconden, inventan amor y matan.- ese fue el designio de esa ocasión, al cual tía Antonia no hizo mucho caso ya que los hombres de ojos claros no le atraían por recordarle los gatos, los cuales siempre rehuía, según ella por traicioneros.
Dos meses después en el hall de un hotel tropezó con los ojos verde mar más tristes que podía imaginar y se miró en ellos, delgada, con su melena negra y desbordada cubriendo sus pequeños pechos y en su sincera desnudez, amo esos ojos y al hombre que los llevaba.
Fue un amor corto, intenso y de fin tortuoso.
Su hermana, a la fuerza la arrastro otra vez a la vida y la tía Antonia se dedicó a llenar su casa de gatos y tener amor con hombres de ojos claros o tristes buscando lo que en realidad nunca tuvo y solo ella sabe que invento.

lunes 10 de agosto de 2009

Otras Tristezas


Raquel es una niña triste con nombre de abuela, juega a ser pobre y abandonada, juega a que vive debajo de un puente y que con la lluvia se inundan sus cajas (que hacen de colchón)
Raquel es una niña con ojos vivos, pero de pena, le cuesta sonreír y su mamá la mira desde lejos pensando lo extraña que es.
Raquel por las noches se va al jardín y maúlla despacio, canta con las ranas y contesta prolija pero tristemente a los grillos.
Entonces se hace pequeñita y se eleva con sus alitas de insectos; silenciosamente mordisquea partes de cuerpos durmientes.
Al día siguiente Raquel sigue igual, triste, pero es increíble como todos en aquel vecindario son felices, no notan las pequeñas mordidas por donde Raquel noche tras noche absorbe sus absurdas tristezas.

domingo 9 de agosto de 2009

Fugaz y Porteño.



…. Y vino el temporal y la llovizna
Con su carga de arena y desperdicio,
Por ahí paso la muerte tanta veces
La muerte k enluto a Valparaíso
Y una vez mas el viento como siempre
limpio la cara de este puerto herido…


Las calles de Valparaíso tienen algo que amarra, que se pega al alma, como dice la canción, como el hambre.
Entre la noche Porteña se encontraron, había algo entre ellos que los atraía mas que la muerte.
Él se ahogo en sus ojos… ella se inundo de su boca y sin pensarlo dos veces le entrego la fruta madura escondida en su lengua.
En el oleaje de gemidos danzantes él susurro a su ombligo… te deseo…ella hace un rato que ya lo planeaba, solo lo envolvió con su cabellera negra para que ni aun la noche los viera.
Entre los cerros bohemios eran solo una luz mas, perdidos en el puerto, partidos por sus anhelos se devoraron presintiendo una despedida inmediata; sin soltar palabras al viento, sin promesas, sin nombres ni historias, sin mas vida que la que nacía y moría en ese momento.
Y en la mañana porteña aun estaban ahí, enredados en cerros, en macetas de zapatos viejos, en mil detalles de espejos, poemas escritos en secretas escaleras, dibujos furtivos, música, moscas, esquinas olvidadas y teatro callejero.
Sin decir nada, caminaron despacio, tirando cascaritas de naranjas se olvidaron de todo en un ascensor al pasado, donde los recuerdos no se apegan de nada.
Solo a veces, aun sienten en el alma una mascadita menos.
Pero ahí estará Valparaíso.
Como si la vida fuera a durar para siempre.